domingo, 2 de diciembre de 2007

Héroe

Estaba nervioso. Mi papá tiene un humor negro muy marcado y no sabía que iba a decir en su discruso de agradecimiento. Nos habían anunciado que le iban a hacer un homenaje el 23 de noviembre, durante la inauguración de las jornadas médicas del hospital donde trabajó hasta el pasado verano y el iba a subir y dar un discruso de agradecimiento, y nosotros nos preparábamos para escuchar un discurso divertido, especial, como suele ser él, y salpicado de algunos chistes de humor díficil de entender, pero el resultado fue realmente sorprendente.
El evento comenzó tarde, como suele suceder. La conferencia previa terminó media hora después de lo planeado. Por fin, llegó el Secretarío de Salud del Estado con su comitiva y tomaron sus puestos en el presidium junto con las demás autoridades municipales. Le dieron la palabra al Secretario de Salud y comenzó diciendo que era una persona de ideas sencillas y que quería compartir con nosotros algunas de estas. Una hora y media después, aún seguíamos oyendo las anécdotas profusamente detalladas del Sr. Secretario. Finalmente, el Doctor que hacía las veces de maestro de ceremonias comenzó con la biografía de mi papá que escribieron mis papás juntos para la ocasión. Mi papá estaba preocupado por como subir al escenario, las escaleras frontales tienen los escalones muy pronunciados, pero afortunadamente había una rampa por detrás, así que mi hermano acompañó a mi papá hasta el presidium mientras narraban su biografía. Poco después se unió mi mamá. Al terminar de leer la biografía, mi papá se levantó y tomo su lugar en el podio mientras todo el teatro le aplaudia de pié.
Su discurso fue simplemente hermoso, natural, sin falsas modestias, sin posiciones radicales y sin humor negro. Creo que el momento fue muy valioso por que fue el momento justo. Después del infarto que le dió en mayo decidió que no trabajaría mas en el hospital y que definitivamente era hora de retirarse. Pero nadie puede simplemente dejar de ir al sitio de trabajo al que le dedicó tanto amor, tanta vocación, donde salvó tantas vidas y de donde obtuvo tantas satisfacciones. Este homenaje fue unánime, estudiantes, enferemeras, doctores compañeros de trabajo, autoridades, todos estaban ahí, sabiendo que se estaba haciendo lo correcto. Lo justo. El Secretarío de Salud, quién no conocía a mi padre, tomo el reconocimiento para darselo y no pudo evitar hablar un poco más, sobre lo importante que era reconocer a alguien que había dado tanto con tanta vocación y amor. Al final más aplausos. Y mi papá sonriente, emocionado. Luego fuimos a comer junto con algunos familiares que llegaron para la ocasión. La comida transcurrió entre más anécdotas y platica sobre las proezas médicas de mi papá. Después, bien comidos, nos fuimos a descansar. A mi papá se le notaba la felicidad. Estaba contento, agradecido, tranquilo. Se había cerrado un capítulo y de gran manera. Y nosotros, contentos por él. Después de sufrir tanto con el infarto, verlo recuperado y tan contento, fue muy tranquilizador.
Al siguiente día, el sábado, hubo una cena con el personal del hospital, asisitieron los más allegados a mi papá. Se contaron historias de hospital, anécdotas divertidas, y en cierto momento cada uno dijo algo sobre el trabajo con mi papá. Me gustó en especial la historia de una enferemera joven, que contó que mi papá no le cobraba las consultas a ella y a su hermana y que estaba muy orgullosa de haber trabajado junto a él una vez que se hizo enfermera.
Fue otro momento, más íntimo, pero muy intenso también.
Ahora papá esta en casa, sigue leyendo, un poco desesperado por que Telmex no termina de poner internet de alta velocidad en el vecindario, y ya estaba acostumbrado a estar actualizándose en sitios web, no se diga del correo electrónico y chatear brevemente por messenger. Se queja por que la tecnología le llegó un poco tarde, pero, debo decir que la usa mucho más que muchas otras personas de su edad que conozco. Que más puedo decir, mi papá es mi héroe, y a los héroes se les honra.

4 comentarios:

caracol dijo...

Al fin! Y bueno, lo único que puedo decir, es que, y a mi papá no le han hecho ningún reconocimeinto así, pero talvez se lo deba hacer yo en petit e commité... también es mi heroe... nunca se lo he dicho. Tu se lo has dicho al tuyo?

ximena dijo...

Jorge Rosquillas es un nombre que llevo conmigo a todos lados y cuando de pronto se abren trancas sale, sale y cuento una de las tantas anécdotas que hablan de lo extraordinario que es. Pero hay una, oh sí, una muy simple pero que me llena de emoción y que ni siquiera es anécdota, sino imagen: él mira hacia la cámara de video que yo sostengo, yo le pido que me diga algo y él, pícaro, sonríe y me dice: ene a de a: NADA. Debe estar grabado en algún casete que tú debes tener, Jordi. Ese para mí es un momento entre él y yo. Felicítamelo.

Are!! x) dijo...

Debe ser maravilloso vivir algo así después de tanta preocupación...

Me da gusto ver cómo tu papá ha sido honrado no sólo por su trabajo, sino también por su familia, por ti...

Te quiero mucho, aunque a veces me pierda y luego aparezca con mis locuras... Eres tremendamente genial...

ISLETH dijo...

Hola, aunque nunca he comentado nada sobre lo que escribes,esta historia en particula es muy hermosa, emotiva y muy merecida;muchas felicidades a toda la familia y en especial al doctor que es el del merito,estas experiencias son muy gratificantes para las personas valiosas que ponen el corazón en su trabajo.(vivi algo similar con mi papá que tambien era doctor y es hermoso recordar la satisfacción y felicidad en los ojos de una persona tan importante y amada en la vida y a la que por si fuera poco siempre has conciderado tu héroe )